miércoles

El silencio contemplativo del Misterio. Ficha Nro. 04


Ficha Nº 04

El silencio contemplativo del Misterio

“Jesucristo es la palabra de Dios salida del silencio” Ignacio de Antioquía
(Ad Magn. 8,2)

El término “misterio” se utiliza tradicionalmente en el lenguaje cristiano-bíblico con múltiples acepciones. Dichos significados del término “misterio” (1) no pueden reducirse a un tema homogéneo y unitario. Pero, podemos decir, no obstante que, el reino de Dios es calificado como “misterio” por varios motivos: no sólo porque su naturaleza íntima escapa a una comprensión exhaustiva, sino también porque “los tiempos y las circunstancias” de su establecimiento (cf He 1,7) dependen del beneplácito incontrolable del mismo Dios. Pero el privilegio de los discípulos de Jesús es el de percibir precisamente que ese reino irrumpe ahora en la palabra y en la acción de su maestro.

Para nuestro estudio seguiremos, teológica y bíblicamente hablando, el denominador común directo o contextual que es el esquema de la revelación (2): escondido-manifiesto. En otras palabras, veremos en un primer momento (desde una explicación para el estado de “principiantes”), el “Misterio” como plan salvífico de Dios realizado en Cristo y en la Iglesia (3) y, estudiaremos en un segundo momento (como profundización en el estado de “aprovechados”), “el silencio contemplativo del Misterio” desde San Juan de la Cruz.

La trayectoria del misterio (4) :
a) Ante todo nos encontramos con la fase del ocultamiento (5) o del silencio (6). Caracteriza no solamente al origen divino y trascendente del misterio, sino a todo un larguísimo período histórico, de manera que estuvo “mantenido en secreto desde tiempo eterno” (Rom 16,25), escondido desde los siglos y desde las generaciones” (Col 1,26), es decir, durante mucho tiempo Dios guardó para sí un secreto, cuya revelación debería aparecer, por tanto, como algo extraordinario y decisivo (7) .

b) En segundo lugar viene la fase de la revelación. Los textos mencionados recurren aquí a tres verbos fundamentales: “desvelar”, “manifestar” y “dar a conocer” (8) . Y, los destinatarios de esta revelación somos “nosotros”, “a nosotros” (1Cor 2,10; Ef 1,9), “a los creyentes” (Col 1,26), “a sus santos apóstoles y profetas” (Ef 3,5), “a mí (Pablo)” (Ef 3,3); insistiendo en la mediación de los apóstoles (en sentido amplio) y de los profetas (como instructores de las comunidades), pero, y sobre todo, para comprometer a toda la humanidad cristiana como destinataria última.

c) En tercer lugar, la revelación se convierte en propagación misionera (cf. Ef 8,8-9). Abundan los verbos que describen esta tarea: notificar, manifestar, hablar, evangelizar, iluminar, enseñar; el mismo misterio es descrito como “palabra de Dios” (Col 1,25), como “evangelio” (Ef 6,19), y el compromiso por su expansión es una “intensa lucha” (Col 2,1), que hay que emprender “con valentía” (Ef 6,19). (9)

d) En cuarto lugar, advertimos que la trayectoria del misterio no va solamente de Dios al hombre. Hay también un camino que va del hombre hacia el misterio. Hay diversos verbos y sustantivos para expresar esta idea: conocer-conocimiento, comprender, saber, inteligencia, sabiduría (10) .

Los constitutivos del misterio: De los textos citados se deduce que el misterio no es unívoco, sino que lleva consigo toda una pluralidad de realidades significantes.

a) Hay en primer lugar, un componente teológico. El misterio, aunque revelado, es “de Dios” (cf 1Cor 2,1; Col 2,2). Se trata del “misterio de su voluntad” (Ef 1,9; cf Sal 33,11: “El plan de Dios subsiste eternamente, sus proyectos, por todas las edades”) Este misterio se refiere a su proyecto o a su propósito, a su sabiduría de decisión, a lo que él “destinó para nuestra gloria antes de crear el mundo” (1 Cor 2,7)

b) En segundo lugar, hay un componente cristológico. Ef 1,9-10 precisa que el misterio de la voluntad de Dios consiste en el propósito de “recapitular todas las cosas en Cristo”. Se describe al Resucitado ya que Dios “todo lo sometió bajo sus pies” (Ef 1,22)

c) En tercer lugar, hay un componente eclesiológico. El texto fundamental es Ef 2, 11 al 3,13. Aquí el misterio consiste en “que los paganos comparten la misma herencia con los judíos y, en virtud del evangelio, participan de la misma promesa en Jesucristo” (3,6) (cf. Ef 5,32)

Naturaleza excedente del Misterio: El plan salvífico de Dios se manifiesta precisamente como misterio, el misterio por excelencia. Los textos que hablan de él utilizan con frecuencia un vocabulario de sobreabundancia, bien sea con sustantivos como “riqueza” (Col 1,27; 2,2; Ef 1,7; 2,7; 3,8), “plenitud” (Col 2,2), “todos los tesoros” (Col 2,3), bien con adjetivos como supereminente” /Ef 1,19; 2,7; 3,19) o “incalculable” (Ef 3,8). Se trata e realidad de un espacio inmenso, en el cual llega a encontrarse sumergido el cristiano, llamado a escudriñar con todas sus posibilidades “cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad… que sobrepasa todo conocimiento, a fin de que sean llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef 3,18.19). El misterio es trascendente por su propia naturaleza y nunca es totalmente controlable por el hombre, de allí que la experiencia mística de comunión con Dios en fe, esperanza y amor, sea posiblemente la forma de conocimiento más cercana que nos muestre “lo oculto” de Dios reservado además para “cuando suene la trompeta del séptimo ángel, (en que) Dios cumplirá su misterio, anunciado a sus siervos los profetas” (cf., Apoc. 10,7) (11)

Acerquémonos ahora al gran teólogo de la mística San Juan de la Cruz con algunas de sus reflexiones escritas donde nos lleva a considerar el “Misterio de Dios” para que lo descubramos y encontremos de veras en la imitación y seguimiento de su Hijo. Dios es el gran misterio, origen de todos los demás y habla al corazón desde la soledad en el silencio amoroso de esa misma soledad amorosa de relación y comunión personal con Dios.

“…En este tiempo (después de los principios, en el que Dios en este estado es el agente y el alma es la paciente) totalmente se ha de llevar el alma por modo contrario del primero. Que si antes le daban materia para meditar y meditaba, que ahora antes se la quiten y que no medite, porque, como digo, no podrá aunque quiera, y, en vez de recogerse, se distraerá. Y, si antes buscaba jugo y hervor y le hallaba, ya no le quiera ni le busque, porque no sólo no le hallará por su diligencia, mas antes sacará sequedad, porque se divierte del bien pacífico y quieto que secretamente le están dando en el espíritu, por la obra que él quiere hacer por el sentido, y así, perdiendo lo uno, no hace lo otro, pues ya los bienes no se los dan por el sentido como antes. Y por eso, en este estado, en ninguna manera le han de imponer en que medite ni se ejercite en actos, ni procure sabor ni hervor; porque sería poner obstáculo al principal agente que, como digo, es Dios, el cual oculta y quietamente anda poniendo en el alma sabiduría y noticia amorosa, sin especificación de actos, aunque algunas veces los hace especificar en el alma con alguna duración. Y así entonces el alma también se ha de andar sólo con advertencia amorosa a Dios, sin especificar actos, habiéndose, como habemos dicho, pasivamente, sin hacer de suyo diligencias, con la advertencia amorosa simple y sencilla, como quien abre los ojos con advertencia de amor.

Que, pues, Dios entonces, en modo de dar, trata con ella con noticia sencilla amorosa, también el alma trate con él en modo de recibir con noticia o advertencia sencilla y amorosa, para que así se junte noticia con noticia y amor con amor…

… La cual noticia amorosa, si como digo, y así es la verdad, se recibe pasivamente en el alma al modo de Dios sobrenatural, y no al modo del alma natural, síguese que para recibirla ha de estar esta alma muy aniquilada en sus operaciones naturales, desembarazada, ociosa, quieta, pacífica y serena al modo de Dios. Bien así como el aire, que cuanto más limpio está de vapores y cuanto más sencillo y quieto, más le clarifica y calienta el sol. De donde el alma no ha de estar asida a nada; no a ejercicio de meditación, no a sabor alguno, ahora sensitivo, ahora espiritual; no a otras cualesquier aprehensiones, porque se requiere el espíritu tan libre y aniquilado acerca de todo, que cualquiera cosa de pensamiento o discurso o gusto, a que entonces el alma se quiere arrimar, le impediría, desquietaría y haría ruido en el profundo silencio que conviene que haya en el alma según el sentido y el espíritu, para tan profunda y delicada audición, que habla Dios al corazón en esta soledad, que dijo por Oseas (2,14), en suma paz y tranquilidad, escuchando y oyendo el alma lo que habla el Señor Dios, como David (Sal 84,9), porque habla esta paz en esta soledad.

Por tanto, cuando acaeciere que de esta manera se sienta el alma poner en silencio y escucha, aun el ejercicio de la advertencia amorosa, que dije, ha de olvidar, para que se quede libre para lo que entonces la quiere el Señor. Porque de aquella advertencia amorosa sólo ha de usar cuando no se siente poner en soledad, u ociosidad interior u olvido o escucha espiritual. Lo cual, para que lo entienda, siempre que acaece es con algún sosiego pacífico o absorbimiento interior.

Por tanto, en toda sazón y tiempo, ya que el alma ha comenzado a entrar en este sencillo y ocioso estado de contemplación, que acaece cuando ya no puede meditar ni acierta a hacerlo, no ha de querer traer delante de sí meditaciones ni arrimarse a jugos ni sabores espirituales, sino estar desarrimada en pie, el espíritu desasido (del todo) sobre todo eso…

No es posible que esta altísima sabiduría y lenguaje de Dios, cual es esta contemplación, se pueda recibir menos que en espíritu callado y desarrimado de sabores y noticias discursivas…

Quita, ¡oh alma espiritual!, las motas y pelos y niebla y limpia el ojo, y luciráte (te lucirá) el sol claro, y verás claro. Pon el alma en paz, sacándola y liberándola del yugo y servidumbre de la flaca operación de su capacidad, que es el cautiverio de Egipto, donde todo es poco más que juntar pajas para cocer tierra (Ex 1,14; 5,7-19), y guíala, ¡oh maestro espiritual!, a la tierra de promisión que mana leche y miel (Ex 3,8,17; 13,5; Lv 20,24; Dt 6,3)…”
San Juan de la Cruz. Cf., Llama 3,33-38

Y como le escribe desde Segovia, 8 julio 1589, a la Madre Leonor de San Gabriel, supriora, Carmelita Descalza en Córdoba, Carta Nº 15 EDE, a la que le había costado mucho salir o dejar la comunidad de Sevilla:

“… cuanto más quiere dar (Dios), tanto más hace desear”… “por cuanto los bienes inmensos de Dios no caben ni caen sino en corazón vacío y solitario, por eso la quiere el Señor, porque la quiere bien, bien sola, con gana de hacerle él toda compañía. Y será menester que Vuestra Reverencia advierta en poner ánimo en contentarse sólo con ella, para que en ella halle todo contento; porque, aunque el alma esté en el cielo, si no acomoda la voluntad a quererlo, no estará contenta; y así nos acaece con Dios, aunque siempre está Dios con nosotros, si no tenemos el corazón aficionado a otra cosa, y no solo” (a él).

2 Subida 22,5-7
5. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad.

Porque le podría responder Dios de esta manera, diciendo: "Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, ¿que te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso? Pon los ojos sólo en el, porque en el te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en el aún más de lo que pides y deseas. Porque tú pides locuciones y revelaciones en parte, y si pones en el los ojos, lo hallarás en todo; porque el es toda mi locución y respuesta y es toda mi visión y toda mi revelación. Lo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, dándoosle por hermano, compañero y maestro, precio y premio. Porque desde aquel día que baje con mi Espíritu sobre el en el monte Tabor, diciendo (Mt. 17, 5): Hic est Filius meus dilectus, in quo mihi bene complacui, ipsum audite, es a saber: Este es mi amado Hijo, en que me he complacido, a el oíd; ya alce yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas y se la di a el. Oídle a el, porque yo no tengo más fe que revelar, ni más cosas que manifestar. Que, si antes hablaba, era prometiendo a Cristo; y si me preguntaban, eran las (preguntas) encaminadas a la petición y esperanza de Cristo, en que habían de hallar todo bien, como ahora lo da a entender toda la doctrina de los evangelistas y apóstoles. Mas ahora, el que me preguntase de aquella manera y quisiese que yo le hablase o algo le revelase, era en alguna manera pedirme otra vez a Cristo, y pedirme más fe, y ser falto en ella, que ya está dada en Cristo. Y así, haría mucho agravio a mi amado Hijo, porque no sólo en aquello le faltaría en la fe, mas le obligaba otra vez a encarnar y pasar por la vida y muerte primera. No hallarás que pedirme ni que desear de revelaciones o visiones de mi parte. Míralo tú bien, que ahí lo hallarás ya hecho y dado todo eso, y mucho más, en el.

6. Si quisieres que te respondiese yo alguna palabra de consuelo, mira a mi Hijo, sujeto a mí y sujetado por mi amor, y afligido, y verás cuántas te responde. Si quisieres que te declare yo algunas cosas ocultas o casos, pon solos los ojos en el, y hallarás ocultísimos misterios y sabiduría, y maravillas de Dios, que están encerradas en el, según mi Apóstol (Col. 2, 3) dice: In quo sunt omnes thesauri sapentiae et scientiae Dei absconditi, esto es: En el cual Hijo de Dios están escondidos todos los tesoros de sabiduría y ciencia de Dios (Col 2,3). Los cuales tesoros de sabiduría serán para ti muy más altos y sabrosos y provechosos que las cosas que tú querías saber. Que por eso se gloriaba el mismo Apóstol (1 Cor. 2, 2), diciendo: Que no había el dado a entender que sabía otra cosa, sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y si también quisieses otras visiones y revelaciones divinas o corporales, mírale a el también humanado, y hallarás en eso más que piensas; porque también dice el Apóstol (Col. 2, 9): In ipso habitat omnis plenitudo divinitatis corporaliter; que quiere decir: En Cristo mora corporalmente toda plenitud de divinidad".

7. No conviene, pues, ya preguntar a Dios de aquella manera, ni es necesario que ya hable, pues, acabando de hablar toda la fe en Cristo, no hay más fe que revelar ni la habrá jamás. Y quien quisiere ahora recibir cosas algunas por vía sobrenatural, como habemos dicho, era notar falta en Dios de que no había dado todo lo bastante en su Hijo. Porque, aunque lo haga suponiendo la fe y creyéndola, todavía es curiosidad de menos fe. De donde no hay que esperar doctrina ni otra cosa alguna por vía sobrenatural” (12) .

Textos Bíblicos para reflexionar y orar: Mateo 6, 1-34; Deuteronomio 29,28.

Me preguntaré ¿Busco o contemplo al Dios del silencio desde mi silencio amoroso y desde su silencio amoroso, o hago silencio desde mis realidades para enmudecer a Dios y su Misterio en mí?


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Notas:

[1] Veamos algunas variaciones bíblicas en el empleo del término: En tres casos san Pablo lo utiliza en plural, 1Cor 4,1 “Que la gente nos tenga como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”, donde se remite genéricamente a los múltiples aspectos de la misteriosa sabiduría divina que menciona en 1Cor 2,7ss; en 1Cor 13,2 “Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y toda la ciencia…, si no tengo amor…” el vocablo tiene el significado profano de realidades escondidas entendidas en conjunto, o quizá también “todo inefable”; y en ese mismo sentido “mistérico”; en 1Cor 14,2 “El que habla en lenguas extrañas… dice cosas misteriosas”, se trata de algo incomprensible, que se opone en plan polémico a la claridad edificante del profeta.
En otras tres ocasiones tenemos expresiones abstractas de genitivo: “Realmente el misterio de la iniquidad está ya en acción” 2Tes 2,7; “(Los diáconos) guarden los misterios de la fe con una conciencia limpia” 1Tim 3,9; “Sin duda alguna es grande el misterio de nuestra religión” 1Tim 3,16. Por lo demás, la expresión “el misterio del reino de Dios” aparece una sola vez en los sinópticos: La redacción de Mc 4,11 suena así: A ustedes se les ha dado el misterio del reino de Dios”. En los paralelos de Mt 13,11 y Lc 8,10 encontramos dos retoques: el singular se convierte en plural: “los misterios”; y a los discípulos se les dice que se les ha dado “conocerlos”.
Esto recuerda el dicho de Jesús, común a la tradición de Mt 11,25-26 y de Lc 10,21-22: “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos. Sí, Padre, porque así lo has querido”. Es evidente aquí el vocabulario apocalíptico del esconder-velar. Del contexto se deduce que “estas cosas” son el comportamiento y la predicación de Jesús, que sólo los pobres y los discípulos comprenden como epifanía del plan salvífico de Dios. Quiere decir, por consiguiente, que a quien dispone del fértil terreno de la fe Dios le concede comprender y vivir su señorío salvífico como misterio de esperanza revelado por Jesús (cf. PENNA, Romano, “Misterio”, en ROSSANO, RAVASI, GIRLANDA, (dir.) Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Madrid, Paulinas, 1990, p. 1224-1234).


[2] No olvidemos que una de las propiedades fundamentales del misterio es su paso de una situación a otra; y esto demuestra un dinamismo de fondo (místico) que luego lo caracteriza además en la fase de la revelación ya realizada (Y que por lo general se decanta en la “mística de ausencia”)

[3] El término “misterio” aparece como tema propio y verdadero en dos cartas deuteropaulinas: Colosenses y Efesios. Su estrecha afinidad literaria y teológica nos permite y hasta nos sugiere la conveniencia de considerarlas juntas. El vocablo llega a aparecer allí hasta 10 veces, y caracteriza inconfundiblemente su pensamiento: cf Col 1,26.27; 2,2; 4,3; Ef 1,9; 3,3.4.9; 5,32; 6,19. A éstos hay que añadir el texto de Rom 16,25 aunque sea un añadido posterior atribuido a un redactor postpaulino.


[4] Idem supra, cf. PENNA, Romano, “Misterio”.

[5] Cf. 1Cor 2,7 “…sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra…”; en Col 1,26-27 “… al Misterio escondido desde los siglos y generaciones, y manifestado ahora a los santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo entre ustedes”; en Ef 3,9 “… y esclarecer cómo se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios, creador de todas las cosas”.

[6] cf. Rom 16,25: “A Aquel que puede consolidaros conforme al Evangelio mío y la predicación de Jesucristo: revelación de un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos”

[7] En efecto Dios lo “destinó para nuestra gloria antes de crear el mundo” (1Cor 2,7). Así pues, el misterio participa de la naturaleza misma de Dios, el cual habita en “la nube oscura” (1Re 8,12) o, lo que es lo mismo, “habita en una luz inaccesible”(1Tim 6,16). Pero no se identifica con ella. El misterio fue escondido, no para que siguiera siendo eternamente inalcanzable.

[8] Su uso es mucho más frecuente que el de los citados verbos de ocultamiento (cf. p.ej., 1Cor 2,10; Rom 16,25.26; Col 1,26.27; Ef 1,9; 3,3.5). Se trata de una contraposición histórico salvífica, que subraya mucho más el valor del presente que el del pasado; esto se confirma por la repetición del adverbio “ahora” (Rom 16,26ª; Col 1,26b; Ef 3,5.10; cf 2Tim 1,10). Este tiempo que es el nuestro es el tiempo del “acceso” global a Dios (véase este tema en Ef 2,18: 3,12; Rom 5,2; Heb 4,16)

[9] Así pues, el misterio no sólo estaba destinado a permanecer en el silencio de Dios, sino que tampoco puede caberle la suerte de permanecer limitado al ámbito de sus primeros destinatarios, ni siquiera entendiendo a estos últimos en sentido comunitario.


[10] Cf. Ef 1,7; “Él nos ha obtenido con su sangre la redención…, según la riqueza de su gracia, que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabiduría y de prudencia”; 3,18; “para que puedan comprender con todos los creyentes…”; hasta llegar a la plena madures (cf. Ef 4,13).

[11] Idem supra, cf. PENNA, Romano, “Misterio”.


[12] Puedes ver esta parte del Libro de Subida de San Juan de la Cruz en: http://probaditasdelibros.blogspot.com/2007/12/la-subida-al-monte-carmelo-san-juan-de.html

Ponente: Iván Mora Pernía, ocd

miércoles

Contemplar a Dios desde la comunidad. Ficha Nº 03

FICHA Nº 03
Contemplar a Dios desde la Comunidad

¿Qué es la Contemplación?
Contemplar significa mirar con un amor intenso, cordial, cercano, comprometido. Ciertamente, pueden contemplarse las cosas y bellezas de la tierra, lo mismo que las obras que los hombres han creado por el arte o por la ciencia. Aunque puede realizarse en el conocimiento sensitivo (visión), generalmente se reserva al orden espiritual (mente) y en forma estricta y fuerte solo pueden contemplarse verdaderamente las personas. La Contemplación tiene un sentido dialogal: es un cruce de miradas, un encuentro con los ojos que se dicen (se regalan) la vida al encontrarse en gesto de amor y de confianza.

¿Qué es la Contemplación Cristiana?
En el Cristianismo la Contemplación indica en general una forma superior de conocimiento por la Fe, bajo el influjo de la caridad. Es un acto simple en su emisión funcional, pero denso de contenido cuyo cauce y normal expresión es la Oración dirigida a la Persona Divina. El término Contemplación no es frecuente en las Sagradas Escrituras ni tiene el significado que se le ha dado hoy día, gracias a la Teología y a la tradición espiritual; la Contemplación es un elemento esencial para la Iglesia: atención penetrante y constante a la Palabra de Dios y al misterio de su presencia en el sagrario, en el templo, en el seno de la Iglesia o en la interioridad de cada miembro. Por lo tanto la Contemplación es una función constitutiva de la Iglesia, no en su estructura jerárquica y visible, sino en su vida interior.

Contenido Doctrinal Teresiano sobre la Contemplación Cristiana (visión de Dios)

* Base Cristológica: en la oración teresiana se destaca en primer lugar la función imprescindible de Jesucristo como ser humano, su importancia permanente como creatura, un hombre de la tierra, y al mismo tiempo Jesús no solo conduce al Padre, sino que es Dios mismo, el Dios a quien el alma encuentra en su camino de búsqueda interior, y como consecuencia esa búsqueda debe traducirse en el doble mandamiento de Mc 12, 28-34: para amar a Dios del todo hay que amar también al hombre. “De donde pues es verdad en lo que Cristo nos enseñó, y todo lo demás no es nada ni se ha de creer si no conforma con ello..”, Juan de la Cruz, (2S 22,8)

* Encuentro Interhumano: es la apertura hacia los otros. Esta exigencia de amor al prójimo (al hombre) deriva de la misma estructura cristológica de la contemplación cristiana El que ama a Cristo no se encuentra ya con Dios a secas: ama a Dios en la experiencia y en el rostro humano. Sabe contemplar quien sabe amar, viviendo sólo para el desarrollo y el despliegue del amor a Dios en (por medio del) amor a los hermanos. En el sentir teresiano quien diga que ha encontrado a Jesucristo y permanezca contemplando a bobas su figura mientras andan los hombres derrumbados, no ha entendido lo que es Cristo; la oración contemplativa teresiana se encuentra íntimamente ligada al compromiso de la acción abierta hacia los otros. (6 Moradas 7,4)

* Profundización Trinitaria: la Trinidad es un misterio de vida en la que las tres personas “se aman y se conocen”. Dios no es el vacío donde el alma acaba, sino la comunión original de personas. “Oh Dios mío, Trinidad a quien adoro, ayúdame a olvidarme totalmente de mí para establecerme en tí, inmóvil y tranquila…” Sor Isabel de la Trinidad, Elevación a la Santísima Trinidad.

COMUNIDAD: Etimológicamente “comunidad” significa calidad de común, compartido por dos o más. Desde el punto de vista antropológico Comunidad es un grupo social conformado por personas que tienen intereses comunes. Ejemplos de comunidades: comunidades religiosas, comunidades científicas, comunidades artísticas, laborales, etc. En su esencia el hombre es un ser sociable que lo impulsa a la necesidad de vivir y mantener contactos sociales, intercambios con otros, de esta forma crece y se desarrolla su personalidad como ser humano. Dentro de la diversidad de comunidades que puedan existir, específicamente en las de ambiente eclesial o religioso (vida consagrada, laicos, fieles parroquiales), el centro gira en función del acercamiento del hombre a Dios, de su constante búsqueda, de la Comunión con Dios y como consecuencia inmediata, con los hombres.

(Vida-Testimonio): Fray Lorenzo de la Resurrección, Carmelita Descalzo del siglo XVI.
Nicolás Herman (Fray Lorenzo de la Resurrección) nació en 1641 en Hériménil, un pueblito a cuatro kilómetros de Lunéville, en la Lorena, al este de Francia. Sus padres eran gente humilde de buenas costumbres humanas y religiosas, y aunque Nicolás estaba dotado de buena inteligencia, no parece haber tenido ocasión de estudiar. Poco se sabe de su primera juventud, y según su primer biógrafo con quien mantuvo contacto, José de Beaufort, su vida comenzó a los dieciocho años, cuando ante un árbol reseco que florecía “recibió una elevada visión de la Providencia y del Poder de Dios, que jamás se le borró del alma”, dicho en una conversación retrospectiva que le hizo el propio Nicolás, siendo ya Fray Lorenzo.

En 1632 la Lorena es ocupada por Francia y Nicolás Herman decide unirse a la milicia para el combate. La vida militar es extremadamente dura, y en esta guerra conocida como Guerra de los Treinta Años tristemente célebre por las atrocidades y crueldades inhumanas, donde los soldados no se echaban para atrás, Nicolás lamentará después su pasado guerrero deplorando sus pecados ante Dios, de los cuales no se conoce ninguno. En 1635 una herida de guerra lo sacó del campo de batalla, dejó definitivamente el ejército y regresó a su casa. Desempeñando varios trabajos, llegó a París donde frecuentaba la iglesia de Notre Dame donde le pedía mucha luz a la divina providencia. El tío Juan, hermano de su madre, es hermano lego de la comunidad de Carmelitas Descalzos en París, se convirtió en su director espiritual. En 1640 Nicolás decide entrar a los Carmelitas Descalzos de la calle Vauginard en París, y dos meses después tomó el hábito y la capa parda de los hermanos legos. Escoge entonces un nuevo nombre: Lorenzo, y no por casualidad, ya que este es el santo patrono de la iglesia de su pueblo.

Lorenzo que habrá de acostumbrarse a su nuevo nombre ha entrado como “hermano lego”, igual que su tío a la comunidad de Carmelitas, y mientras la mayor parte de los frailes en esta casa se consagran a la labor sacerdotal y los jóvenes en etapa de formación se preparan para ello, los hermanos legos toman sobre sí las tareas materiales más pesadas; es nombrado cocinero de la comunidad, servicio que prestará durante 15 años. Lorenzo, según expresión de la madre Teresa de Ávila, buscará a Dios “entre los pucheros”. Luego de este tiempo el estado de salud del hermano Lorenzo se deterioró por lo cual le fue cambiado su oficio de cocinero a zapatero de la comunidad. Así estará en este oficio y mantendrá la lucidez hasta el último momento de su vida, en la mañana del 12 de febrero de 1691 cuando entregó su alma al Todopoderoso a los 77 años de edad y donde finalmente logró ser plenamente feliz.

¿Tendrá Lorenzo un mensaje hoy para nosotros?
“Si se practica la Presencia de Dios como es debido, en poco tiempo se llega a ser espiritual”. Sus escritos y consejos están llenos de sugerencias pedagógicas para vivir la Presencia de Dios:

Comienza sincerándote contigo mismo, QUERER conocer la dicha de la Presencia de Dios y de una vez y para siempre, pues la vida se encargará de ahogar las buenas resoluciones si tú no las vuelves a poner una y otra vez en práctica. Por eso insiste en que nos dejemos de andar cocinando sin Dios nuestros asuntos.

Sigue con el PENSAMIENTO puesto en ÉL, con jaculatorias, oraciones donde lo hagas presente como el Padrenuestro, o tal vez orar junto con María. Dios está en todas las cosas, pero principalmente dentro de ti.
La idea es ir adquiriendo el hábito de vivir conscientemente al sol de la Presencia de Dios y la REPETICION de los actos de su presencia es determinante. Sólo a base de machacar se aprende el oficio .

Los momentos o TIEMPOS FIJOS para orar suelen ser muy difíciles hoy día (excepto para algunos la Eucaristía del domingo). Al prestar mayor atención a Dios en el curso de la jornada dará sus frutos en los tiempos más largos.

Sugerencias de Lorenzo en comunidad:
El prójimo es el portador de Cristo. Es tu hermano o tu hermana, con quien Cristo, por así decirlo se identifica. El cocinero Lorenzo en su servicio a los hermanos, pensaba con frecuencia, como lo atestigua su biógrafo, en las palabras de Jesús: “Cada vez que lo hicieres con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicieres” (Mt 25,40). El veía en el hombre algo más que un ser humano. Lorenzo cocinaba para sus hermanos “como si fueran ángeles”, afirma su biógrafo Beaufort, con una intuición del todo singular sobre el paladar y apetito angélico. A propósito de su apostolado, entre los pobres, “Se hacía todo en todos para ganarlos a todos para Dios. Enterarse de una necesidad era para él el detonante de una oración, como lo atestiguan todas sus cartas. Durante esas horas se desvivía por los demás, la comunidad de los hermanos venía piadosamente a sentarse a la mesa, y luego vuelta a comenzar. A mediodía, a la noche, durante la semana, el domingo, quince años uno tras otro. “No debemos cansarnos de hacer pequeñas cosas por amor de Dios, que no mira la importancia de la obra, sino el amor”... “Trabajos ordinarios, si, pero hechos por puro amor de Dios”. Y lo que nunca les faltará ni a Dios ni a Lorenzo, será el sentido del humor. Después de cometer una falta le dice al Señor: “Esto es lo mío, lo único que yo sé hacer. A ti te toca no dejarme caer”.

En conclusión, Lorenzo alcanzó su liberación interior gracias a la oración, y supo que la oración no era algo reservado para tal o cual estado de vida, sino que es posible en ese lugar concreto donde nos movemos, en la comunidad a la cual pertenecemos: en tu casa, en la calle, en esa profesión y con esas responsabilidades que son tuyas.

Lorenzo es el hermano de todas las personas normales que viven en comunidad, es el auténtico hermano lego, pero como maestro experimentado nos señaló un camino que conduce a Dios y que de Dios conduce hacia los hombres: el camino de la Presencia de Dios. Decidirse a recorrerlo poco a poco irá creciendo en nosotros la sensación de poseer en nuestro interior un Manantial.

TEXTOS BÍBLICOS: Para contemplar orando: Mt 6,9-18; y amar: 1Jn 4,19 al 5,4; Jn 13,34; Mt 25,40

Pregunta de ayuda para la reflexión personal: A partir de este momento ¿En qué cosas o acontecimientos de mi vida haré conscientemente que la "Presencia de Dios" me mantenga firme y dispuesto(a) a obrar y dar testimonio según Dios?




Bibliografia recomendada:


1) “La Práctica de la Presencia de Dios” por ediciones DEDEBEC, edición 1942.


2)“Vida y Pensamientos de Fray Lorenzo de la Resurrección”, por Conrad de Meester, edición 1984.


3)Revista ORAR #177 “La Práctica de la Presencia de Dios”, Editorial Monte Carmelo, edición 2005.


4)"Actitudes Morales Fundamentales" por Dietrich y Alice von Hildebrand, edición 2003.


Ponente: Hna. Ana de Jesús Ochoa, Carmelita Descalza

"Contemplar a Dios desde la comunidad" Ficha Nº 03

"Contemplar a Dios desde la comunidad"
Monasterio Carmelitas Descalzas de Los Chorros.
Caracas, 19 Enero 2008
Ponente: Madre Ana Mª Ochoa (de Jesús)

















Próxima experiencia: Sábado, 16 de Febrero 2007
"El silencio contemplativo del Misterio" con el P. Iván Mora

Carmelitas Descalzas Av. Principal de Los Chorros Callejón Camurí, 19 Apdo. Los Ruices 70433 1071 Caracas VENEZUELA (0212) 2348031

jueves

Convirtiéndonos al Misterio

FICHA Nº 02


Convirtiéndonos al Misterio

Recordemos que “mística” no será tanto el camino principal de adelantamiento espiritual que cada quien haga o busque sino más bien, la inefable unión con Dios que cada uno(a) alcance. Y que será preciso que el “místico” cristiano deba ser un creyente cristiano comprometido al servicio de los demás y que su experiencia mística sea homogénea con los valores cristianos para que también esa experiencia mística comprometida pueda ser reconocida como cristiana.

Ahora bien, en este camino de la contemplación y de la mística, los hijos de Dios convertidos a Él, son aquellos transformados y unidos con Dios y movidos por su Espíritu Santo. Y la puerta para enriquecer esta transformación y unión con Dios es la oración, el ejercicio o trato de amistad “con Aquel que sabemos nos ama”.

San Juan de la Cruz, habla poco sobre el modo de oración de los “principiantes”, pero, tiene mucho que enseñar acerca de su condición espiritual, sus tentaciones y fallos, no menos que sus ventajas y logros.

Con su Cántico Espiritual nos regala un camino a descubrir y trabajar en orden al dinamismo de la vida espiritual por el que podría entrar aquel(lla) que desee transitar bajo la acción del Espíritu Santo de Dios y convertirse al misterio de Dios, recibiendo gracia tras gracia.

Dinamismo de la Vida Espiritual o estados o vías de ejercicio espiritual

Vía purgativa ------- Principiantes -----Búsqueda ansiosa
(meditación)

Vía iluminativa ----- Aprovechados -----Encuentro de Amor
(contemplación)

Vía unitiva ----------------- Perfectos ------------Unión plena
(desposorio) ---------(alta contemplación)
(matrimonio)

Estado beatífico -------- aspiración a gloria
a que aspira
(Lo que sigue ha sido resumido y tomado de: TRUEMAN DICKEN, E.W., La Mística Carmelitana. La Doctrina de santa Teresa de Jesús y de san Juan de la Cruz, Barcelona, Editorial Herder, 1981):

La vía purgativa arranca del momento del bautismo. Juan de la Cruz inicia su tema en el punto en que un cristiano se vuelve seriamente a Dios y se decide a servirle fielmente en todo, cueste lo que costare. Es el estado o grado que se describe a menudo, como “conversión”, si bien el término se aplica comúnmente a alguna de las crisis que, de vez en cuando, surgen en algunas almas en el curso de su ulterior progreso. Lo único que tales crisis tienen en común es que dejan al alma con la conciencia de un nuevo propósito y de nueva fuerza en la determinación de entregarse a Dios.
Para Juan de la cruz, la primera conversión señala un estadio definitivo en el aprovechamiento del principiante, el estadio en que aparece el fervor de novicio. Este nuevo fervor por Dios es efectivamente la característica más saliente del principiante. La firme resolución que toma el alma de servir fielmente a Dios es normalmente recompensada por Él con abundancia de gracia enteramente nueva. Por este tiempo, las “ayudas visuales” fomentarán particularmente la devoción, pues el alma está aún fuertemente apegada a todo linaje de objetos materiales. Imágenes, estampas, crucifijos y toda la belleza exterior del culto de la Iglesia, tienen atractivo natural para tales personas y sirven para dirigir su atención a las realidades que representan.

Observa Juan de la Cruz, que no hay en ello peligro grave de idolatría, pues la razón de la devoción del alma está en lo representado, no en la imagen que lo representa
[1]. “Porque hay almas que se mueven mucho en Dios por los objetos sensibles”[2] nota el santo, y da la razón: “…que a los principiantes bien se les permite y aun les conviene tener algún gusto y jugo sensible acerca de las imágenes, oratorios y otras cosas devotas visibles”[3] En ese camino de conversión, el error de estos principiantes consiste en que no se percatan de que toda su devoción no es en realidad más que una respuesta refleja a la satisfacción espiritual inmediata que tan abundantemente les concede Dios mismo por este tiempo. De ahí que, si es cierto que evitarían con horror toda ofensa deliberada contra Dios, son, por otra parte, muy vulnerables a lo que el santo clasifica como tentaciones de “vicios espirituales”. Uno de esos vicios es que no se cansan de admirar su propio fervor, y así pierden la humildad, única que puede corregir la falsa perspectiva de su relación con Dios[4].

Consecuencia de ello es que el principiante es fácilmente tentado de impaciencia contra sus acompañantes espirituales, cuya prudencia toma él falsamente por tibieza; parécele que tales confesores y acompañantes de espíritu carecen del empuje y entusiasmo de que se cree él mismo animado, y no es raro que empiece a buscar otros guías “más espirituales”. El neófito generalmente cae en sobreestimar sus en realidad limitadas fuerzas espirituales, puede fácilmente dejarse llevar a tomar resoluciones que luego es incapaz de realizar. “Presumiendo, suelen proponer mucho y hacen muy poco”
[5]. Y si no es sabiamente aconsejado y no se le refrena con amor, pero con firmeza, en su excesiva determinación, puede venir a desalentarse luego, indebidamente, a la vista de los subsiguientes fracasos. El resultado será entonces que la voluntad pierda aun lo poco que, con la gracia de Dios, podía haber logrado.

El infortunado que cae en este estado difícilmente evitará tornarse desabrido en su trato con Dios. ¡Ha dado, piensa, lo mejor que tenía y Dios no le ha correspondido! Su fervor no ha producido más que humo y ruido, cuando él pensaba que merecía de Dios un alto éxito. Desilusionado, no ve que todo el gusto que ha sentido en las cosas de Dios fue don libérrimo y gratuito suyo. Ahora no siente ya gusto en la oración, porque, sin darse cuenta de ello, el que antes sentía procedía de la satisfacción personal que hallaba en ella; y esta satisfacción no pueda ya hallarla precisamente por su propia actitud exasperada.

De la mano con este desabrimiento contra la sequedad va la tentación de envidia contra quienes prosperan espiritualmente y cuyo aprovechamiento parece asegurado. Oir alabar a tales personas es como sal en la herida, y, así provocada, el alma corre peligro de perder, a par de la humildad, la caridad. No es fácil amar a quienes envidiamos, sobre todo cuando parece haber en ello un reproche implícito de haber nosotros fracasado donde los que envidiamos han triunfado. El principiante rara vez es tan humilde que se alegre de que haya otros que glorifican a Dios más que él. Mucho menos puede agradecer que sus esfuerzos hayan pasado inadvertidos, con lo que se le ha ahorrado la tentación de sentir soberbia por sus méritos, por modestos que sean.

¿Dónde puede, pues, hallar el principiante alguna seguridad espiritual? Con todo su fervor de “novicio”, es mucho, mucho más débil de lo que se imagina, y está en mayor peligro de lo que puede percatarse. Su seguridad está en la habitual sumisión sana y equilibrada, al juicio de quienes tienen más conocimiento y experiencia que él, y cuya autoridad, secular o religiosa, les da derecho natural a su respeto y obediencia. El principiante debe cultivar con todas sus fuerzas la humildad y sumisión, manteniendo su integridad, personalidad, juicio y madurez que deben tener desde la libertad los(as) hijos(as) de Dios. Pero también como observa san Juan de la Cruz: “Algunos tienen tanta paciencia en esto del querer aprovechar, que no querría Dios ver en ellos tanta (paciencia)”
[6]
---------------------------------------------
Textos Carmelitanos, San juan de la Cruz:
[1] 3 Subida 15,2
[2] 3 Subida 24,4
[3] 3 Subida 34,1
[4] 1 Noche 2,1
[5] 1 Noche 2,3
[6] 1 Noche 5,3

Texto Bíblico para reflexionar y orar: Efesios 2,1-10:
Por gracia han sido salvados (Conversión don de Dios)

v1 Ustedes estaban muertos a causa de sus faltas y sus pecados en que andaban. 2 Con ellos seguían la corriente de este mundo y al soberano que reina entre el cielo y la tierra, el espíritu que ahora está actuando en los corazones rebeldes.

3 De ellos éramos también nosotros, y nos dejamos llevar por las codicias humanas, obedeciendo a los deseos de nuestra naturaleza y consintiendo sus proyectos, e íbamos directamente al castigo, lo mismo que los demás. 4 Pero Dios es rico en misericordia: ¡con qué amor tan inmenso nos amó!

5 Estábamos muertos por nuestras faltas y nos hizo revivir con Cristo: ¡por pura gracia ustedes han sido salvados! 6 Nos resucitó en Cristo Jesús y con él, para sentarnos con él en el mundo de arriba. 7 En Cristo Jesús Dios es todo generosidad para con nosotros, por lo que quiere manifestar en los siglos venideros la extraordinaria riqueza de su gracia.

8 Ustedes han sido salvados por la fe, y lo han sido por gracia. Esto no vino de ustedes, sino que es un don de Dios; 9 tampoco lo merecieron por sus obras, de manera que nadie tiene por qué sentirse orgulloso. 10 Lo que somos es obra de Dios: hemos sido creados en Cristo Jesús con miras a las buenas obras que Dios dispuso de antemano para que nos ocupáramos en ellas.

Otros textos posibles: 1 Cor 6, 19-20; 1 Cor 4,16-17; Fil 3,5-16 testimonio de Pablo.

Ponente: Iván Mora Pernía

Mística Cristiana y Mística Carmelitana

FICHA Nº 01


Mística Cristiana y
Mística Carmelitana
“No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho; y así lo que más os despertare a amar, eso haced” 4M 1,7

¿Qué es la experiencia mística cristiana?
Es un “saber” (aunque “como no-sabiendo”), desde la fe. Por así decirlo, “padeciendo” una iniciativa, una presencia, una acción.

¿Dónde hay que buscar y reflexionar cuando se habla de “mística”?
Podríamos decir que este término intenta señalar ese momento o nivel, o expresión de la experiencia religiosa en la que se vive un determinado mundo espiritual-religioso como experiencia de interioridad y de inmediatez.

Nosotros, pretenderemos vivir una experiencia de amistad (experiencia religiosa particular) de unidad-comunión-presencia, en donde lo que se “sabe” o se “vive”, o se “experimenta”, es precisamente la realidad (soy amigo(a) del Amigo Cristo), el dato real presente (Cristo es mi Amigo) de esa unidad-comunión-presencia.

No queremos vivir aquí o allá, una reflexión, una conceptualización, una racionalización del dato religioso vivido. Todo esto muy conscientes del sentido de indeterminación y de inefabilidad de la experiencia “mística”

Tampoco concederemos mayor relieve a un complejo de fenómenos más o menos espectaculares, que a veces, en otras latitudes religiosas se designan como “paramísticos” (éxtasis, visiones, levitaciones, estigmas, etc), aunque se puedan relacionar de varias maneras con la experiencia mística auténtica y sean sustancial y verdaderamente exteriores a ella.

¿Qué es entonces, la mística carmelitana?
La mística carmelitana es experiencia de vida en y con la Trinidad. Es salida o pérdida de sí mismo(a), conocimiento de sí e irrupción de la experiencia de las gracias naturales y sobrenaturales de Dios, para amar mejor y servir mejor, desde la unión con Dios.

Es la fe, amistad, amor, relación y compromiso en movimiento. Es vida, es mirada amorosa o contemplativa, es un despertar para amar relacionándose con la Trinidad, la comunidad, el grupo y los(as) hermanos(as)

Es oración como “trato de amistad” para amar, servir y vivir en y desde la Trinidad. Es descubrir nuestra interior intimidad donde se hace presente la Palabra, el Verbo, para escucharle y que nos escuche, para mirarle y que nos mire, para contemplarle y que nos contemple, en “la música callada” de nuestros sentidos, pulsiones, apetitos y apegos, dentro de “la soledad sonora” de su silencio amoroso. Es “mirar con amor al Presente en mí” (Maximiliano Herráiz), y servirle con y por amor. Es revivir y recrear la experiencia con Dios. Personalizarla.

Características: La mística carmelitana posee unos rasgos peculiares:

a) Surge de la amistad: Amistad humanamente humana a lo divino. El Amigo (Trinidad) que ama al amigo orante; y éste que quiere amar al Amigo (Trinidad) y a los “amigos del Amigo”

b) Es dinámica: Es búsqueda de Dios y entrega de éste hasta el encuentro supremo; es una invasión progresiva de la gracia, de la misericordia y del amor de un Amigo presente en la persona humana; es una interiorización-profundización paulatina en los misterios cristianos; nacimiento de deseos genuinos de entrega mutua, es un florecer de virtudes y actitudes sanas.

c) Se basa en la Palabra: Escucha y degustación de los mejores textos bíblicos, preferentemente del Evangelio, profundizando en la misma vida y oración de Jesús. Aprendiendo del Maestro.

d) Es cristocéntrica: Ante la Palabra surge un encuentro de amistad, un diálogo, una relación, una conversación de amigos, una mirada contemplativa ante el Jesús del Evangelio y de la Gloria, ante el Amigo que nunca falla (V 22, 6-7)

e) Es apostólica y eclesial: El ejercicio y la vida de amistad orante desembocan necesariamente en la preocupación por los intereses de los dos amigos: la Iglesia, el mundo, los otros orantes, los “amigos del Amigo”, el compromiso, el sufrimiento del hermano.

f) Apta para el grupo y la comunidad: Busca el compartir: en amistad humana y cristiana, en un clima de interrelación orante entre amigos, con actitudes evangélicas de sencillez, espontaneidad, receptividad, humildad, desasimiento de apegos y cosas materiales, alegría, apertura.

g) Tiende a la contemplación: Es decir, no tanto a la búsqueda de las manifestaciones y fenómenos místicos, sino que busca la normalidad de una oración de mirada amorosa de la Trinidad presente. Tiende a la interiorización y al silencio interior, a la adoración del misterio y a la experiencia de su encuentro.

h) Es un camino: Camino que se hace también al andar. Nace y crece dentro de un proyecto de vida cristiana en marcha, tanto para el orante como para el grupo y la comunidad. Es una marcha o una subida o un adentramiento en el propio castillo interior. Enraizados en una vivencia de fe, esperanza y amor para el servicio y para el compromiso, con momentos de alegres luces y también con momentos de verdaderas noches oscuras.
Texto Carmelitano: Camino 26, 1-3.
Santa Teresa de Jesús


26, 1. Ahora, pues, tornemos a nuestra oración vocal para que se rece de manera que, sin entendernos, nos lo dé Dios todo junto, y para -como he dicho- rezar como es razón.
La examinación de la conciencia y decir la confesión y santiguaros, ya se sabe ha de ser lo primero. Procurad luego, hija, pues estáis sola, tener compañía. Pues ¿qué mejor que la del mismo maestro que enseñó la oración que vais a rezar? Representad al mismo Señor junto con vos y mirad con qué amor y humildad os está enseñando. Y creedme, mientras pudiereis no estéis sin tan buen amigo. Si os acostumbráis a traerle cabe vos y El ve que lo hacéis con amor y que andáis procurando contentarle, no le podréis -como dicen- echar de vos; no os faltará para siempre; ayudaros ha en todos vuestros trabajos; tenerle heis en todas partes: ¿pensáis que es poco un tal amigo al lado?

2. ¡Oh hermanas, las que no podéis tener mucho discurso del entendimiento ni podéis tener el pensamiento sin divertiros!, ¡acostumbraos, acostumbraos! Mirad que sé yo que podéis hacer esto, porque pasé muchos años por este trabajo de no poder sosegar el pensamiento en una cosa, y eslo muy grande. Mas sé que no nos deja el Señor tan desiertos, que si llegamos con humildad a pedírselo, no nos acompañe. Y si en un año no pudiéremos salir con ello, sea en más. No nos duela el tiempo en cosa que tan bien se gasta. ¿Quién va tras nosotros? Digo que esto, que puede acostumbrarse a ello, y trabajar andar cabe este verdadero Maestro.

3. No os pido ahora que penséis en El ni que saquéis muchos conceptos ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más de que le miréis. Pues ¿quién os quita volver los ojos del alma, aunque sea de presto si no podéis más, a este Señor? Pues podéis mirar cosas muy feas, ¿y no podréis mirar la cosa más hermosa que se puede imaginar? Pues nunca, hijas, quita vuestro Esposo los ojos de vosotras. Haos sufrido mil cosas feas y abominaciones contra El y no ha bastado para que os deje de mirar, ¿y es mucho que, quitados los ojos de estas cosas exteriores, le miréis algunas veces a El? Mirad que no está aguardando otra cosa, como dice a la esposa, sino que le miremos. Como le quisiereis, le hallaréis. Tiene en tanto que le volvamos a mirar, que no quedará por diligencia suya."
----------------------------------------------------

Recordemos que ésta E. M. C., va dirigida a quienes desean estar bajo las mociones del Espíritu Santo de Dios y aprender a orar más desde la meditación y la contemplación. Con y desde la espiritualidad y experiencia oracional de los santos del Carmelo que son maestros del encuentro con Dios.
La experiencia de la Mística Carmelitana es “abierta” a quienes busquen recrear desde Dios, su “yo consciente” para trascender los límites de la experiencia ordinaria y del conocimiento normal en “moradas” de oración que nos lleven a comprometernos más con nuestros prójimos, grupo, comunidad, familia e iglesia.

Descubriremos juntos (aunque la vivencia sea personal), los diversos “grados de aprovechamiento espiritual” y buscaremos acercarnos a los misterios de Dios por experiencias oracionales de “desenvolvimiento espiritual” que hagan más corto el camino y obtener la gracia de la contemplación.
Por eso es necesario tener en cuenta, como dice San Juan de la Cruz que, “Dios está como el sol sobre las almas para comunicarse a ellas”1 y que los que tienen la responsabilidad de acompañar espiritualmente a otros(as), “adviertan estos tales que guían las almas y consideren que el principal agente y guía y movedor de las almas en este negocio no son ellos, sino el Espíritu Santo” 2
--------------------------------------------------------------------------

Texto Bíblico para reflexionar y orar:
Jesús y Nicodemo: Juan 3, 1-22
1 Entre los fariseos había un personaje judío llamado Nicodemo. Este fue de noche a ver a Jesús y le dijo: 2 "Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que Dios esté con él." 3 Jesús le contestó: "En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba." 4 Nicodemo le dijo: "¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre?"
5 Jesús le contestó: "En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6 Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te extrañes de que te haya dicho: "Necesitan nacer de nuevo desde arriba". 8 El viento sopla donde quiere, y tú oyes su silbido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del Espíritu."
9 Nicodemo volvió a preguntarle: "¿Cómo puede ser eso?" 10 Respondió Jesús: "Tú eres maestro en Israel, y ¿no sabes estas cosas? 11 En verdad te digo que nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12 Si ustedes no creen cuando les hablo de cosas de la tierra, ¿cómo van a creer si les hablo de cosas del Cielo? 13 Sin embargo, nadie ha subido al Cielo sino sólo el que ha bajado del Cielo, el Hijo del Hombre. 14 Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, 15 y entonces todo el que crea en él tendrá por él vida eterna.
16 ¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él. 18 Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios. 19 Esto requiere un juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. 20 Pues el que obra el mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas. 21 Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en Dios".
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[1] Llama 3, 47.
[2] Llama 3, 46; Cfr., Llama 1,36 y 2, 34 desde donde habla del apetito natural.
Ponente: Iván Mora Pernía

Bibliografía


Breve Bibliografía de la Mística Carmelitana

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BERNARD, Charles André, Símbolos Espirituales, en FIORES-GOFFI (dir.) Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Madrid, Paulinas, 19832, pp. 1304 - 1316.

CASTRO, Gabriel, La plenitud mística y cristiana. Ensayo de orden para textos y descripciones sanjuanistas: Monte Carmelo, 98 (1990) 2-3, pp. 455-492.

GOFFI, Tullo, Hombre Espiritual, en FIORES-GOFFI (dir.) Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Madrid, Paulinas, 19832, pp. 637 - 649.

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VELASCO, Juan Martín, Experiencia de Dios desde la situación y conciencia de la ausencia, en A.GARCIA SIMON (dir.) Actas del Congreso Internacional Sanjuanista, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1993, p.247.

domingo

Temática e informaciones

Fechas y Temas:

01) 20 Octubre 2007: Mística Cristiana – Mística Carmelitana

02) 17 Noviembre 2007: Convirtiéndonos al Misterio.

03) 19 Enero 2008: Contemplar a Dios desde la comunidad.

04) 16 Febrero 2008: El silencio contemplativo del Misterio.
05) 15 Marzo 2008: Espíritu Santo, cumbre de la mística.
06) 19 Abril 2008: Ser contemplativos desde lo cotidianamente adverso o natural.
07) 17 Mayo 2008: El misterio de la fenomenología mística.
08) 21 Junio 2008: El caminito para llegar al Dios contemplado.
09) 19 Julio 2008: La ciencia del Amor
Retiro Anual: “El Tesoro Escondido”, en fecha que oportunamente se avisará
Horario: 8:30 am Reparto de material, asistencia, avisos, bienvenida. 9:00 am. Inicio de la actividad y experiencias oracionales, hasta las 12m todos los 3eros sábados de mes.

Traer: Cuaderno de apuntes, bolígrafo, Bíblia, La secuencia de las Fichas de la E.M.C. que se irán dando progresivamente.Su refrigerio y refrescos para la hora de receso (compartir). Si puede, un cojín o pequeña alfombra para sentarse cómodamente en el suelo, sólo para el momento de la experiencia oracional.

Se sugiere que: quien participe lo haga seguido y sin faltar a ninguna de las experiencias.

Inscribirse formalmente con nuestra Secretaria.
“Diezmo místico”: Depositar sus contribuciones voluntarias en BANCO PROVINCIAL CUENTA DE AHORRO Nº. 0108 0029 30 0200380019 A nombre de: Belkina Gamboa.
Directiva E.M.C.:
Rectora: Hna. Ana de Jesús
Coordinador General: Iván Mora Pernía

Promotora ejecutiva: Consuelo de Castillo 0414-2673407 y 0212-2671130 consuema2@hotmail.com

Secretaria: Milagros Quintela 0414-2496524 y 0212-2710985 milagros_quintela@mckinsey.com

Tesorera: Belkina Gamboa 0414-1277801 y 0212- 977.33.56 belkinag@yahoo.com.mx


Blog de la Mística Carmelitana:

http://misticacarmelitana.blogspot.com/

viernes

Mística Carmelitana

Escuela de la Mística Carmelitana


Monasterio Carmelitas Descalzas de Los Chorros. Caracas

Av. Principal de Los Chorros Callejón Camurí, 19

Apdo. Los Ruices 70433

Caracas 1071. VENEZUELA (0212) 2348031


Dirigido a quienes desean aprender a orar más desde la meditación y la contemplación, con y desde la espirtualidad y experiencia oracional de los santos del Carmelo.

La experiencia de la Mística Carmelitana es "abierta" a quienes busquen recrear desde Dios, su "yo consciente" para trascender los límites de la experiencia ordinaria y del conocimiento normal en "moradas" de oración que nos lleven a comprometernos más con nuestros prójimos, grupo, comunidad, familia e Iglesia.

Pueden participar Laicos comprometidos, Agentes de Pastoral, estudiantes, profesionales o no, amas de casa, matrimonios, novios, grupos eclesiales, catequistas, jóvenes mayores de 17 años, ministerios de música, grupos del carmelo.

Horario: 8:30 am hasta las 12m

Llevar: Cuaderno de apuntes, bolígrafo. Su refrigerio y bebidas para la hora del receso. Si puede, un cojin.

Se sugiere que quien participe lo haga seguido y sin faltar a ninguna de las experiencias.

Será una vez al mes según estas fechas pre-establecidas:

3eros Sábados de 2008:

19 Enero, 16 Febrero, 15 Marzo,

19 Abril, 17 Mayo, 21 Junio, 19 Julio

Contacto para inscripciones:

Milagros Quintela 0414-2496524 y 0212-2710985